TAG Heuer
Prestigio, prestaciones técicas, tecnología de vanguardia y fiabilidad absoluta: estos cuatro "atributos de un reloj" han forjado la filosofía de TAG Heuer desde su fundación en 1860, cuando Edouard Heuer creó el primer taller de la empresa en St-Imier (Suiza). Desde entonces, el espíritu audaz e innovador de la empresa, su dedicación a al medición de fragmentos de tiempo infinitesimales con la mayor presición y la búsqueda de la excelencia en el diseño y la fabricación de sus productos constituyen el alma mater de TAG Heuer.
Desde qeu se patentó por primera vez el mecanismo de un cronógrafo en 1882 hasta la introducción, en 2004, de un nuevo movimiento automático revolucionario (el Concept Watch Monaco V4), TAG Heuer no ha dejado de estar a la vanguardia con algunas de las innovaciones más espectaculares de la historia de la relojería.
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